Tres generaciones, un mismo suelo.
Desde 1962 la familia Coletti cultiva malbec y cabernet franc en la margen del Río Diamante, a los pies de la cordillera.
El desierto mendocino aporta el sol de más de trescientos días al año; el agua de deshielo de los Andes, el resto. Todavía se cosecha a mano, como en la primera vendimia.





